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7 jun. 2009

Cronicas... cap 18: Sacrificio inesperado

cap anterior:
Shinji miró a Kasuya, Hisao y Takuma- Vamos, no podemos dejar que esos traidores escapen. Nadie traiciona a un traidor así como así.

Cáp. 18: Sacrifico inesperado.

Hadda e Shusei se dirigen desde el norte del País de la Garra a la Aldea del Fuego; Kaori y su equipo se dirigen desde la Aldea Fronteriza a su Aldea, al igual que Kazuo y Kaichi; Ikkyo y Kentaro siguen el rastro de Hadda. Es inminente el encuentro en algún punto del País del Fuego

- Shusei...
- Si, lo se, Shinji nos está siguiendo.
- No me refería a Shinji, sino a...
Pero antes de que terminara la frase, alguien salió de entre los árboles y se abalanzó sobre el Heian. Hadda frenó sobre la rama del árbol contiguo y estaba por ir a ayudar a su primo cuando un shinobi de cabello negro y ojos grises se interpuso.
- Kentaro.
- Esta vez no interferirás en la venganza de Ikkyo-sama- dijo él en forma de respuesta.
Hadda observó a los dos hermanos, que luchaban en el aire, mientras caían. Levantó la vista hacia Kentaro, observando el camino por el que venían para no ser sorprendida por Shinji. Estaban por comenzar a pelear, cuando Hadda sintió otra presencia conocida: eran Kaori y Takeshi, acompañados por otros dos. Kentaro miró por encima de su hombro, él también los había detectado. La chica se dio vuelta bruscamente.

- Kaori que ocurre?- Takeshi había chocado con la espalda de Soichi, porque éste se había detenido en seco ya que iba detrás del líder.
- Hadda...- el chico tenía el Aoime activado y acababa de verle la cara a un kilómetro más adelante.
- ¡Que! ¡Hadda-sensei está más adelante!
- Si- contestó Kaori
- Y parece que no está sola- agregó alguien más.
Los tres Deshis se dieron vuelta: Kazuo y Kaichi los habían alcanzado.
- Ya era hora de encontrarnos, no?
Nadie dijo nada, Kaori y Kazuo salieron a toda velocidad hacia Hadda. Caelum Sanguis había llegado y la chica peleaba contra ellos.
- ¡Kaori no!- Kaichi también se dirigió a toda velocidad hacia el lugar de la batalla- ¡Niños, quédense aquí!
- ¡Si claro! ¡No voy a permitir que maten a mi sensei!- gritó Takeshi y siguió al Kyosho.
Los otros dos se miraron algo confundidos y también los siguieron.

Hadda peleaba contra Kentaro, Shinji, Kasuya, Hisao y Takuma. El primero quería impedir que ayudara a Shusei, los otros cuatro querían matarla, o al menos ese parecía. La batalla era difícil, sus poderes habían aumentado mucho a causa de la extracción del demonio y por eso mismo le era muy difícil controlar el Aura y utilizar sus habilidades como antes.
Justo entonces llegaron Kazuo y Kaori, seguidos de Kaichi y Takeshi, los cuales comenzaron a pelear contra Kasuya, Hisao, Shinji y Takuma respectivamente. Hadda desvió su atención hacia sus primos, que ya estaban en el suelo y se dispuso a intervenir. Kentaro la siguió. Pero entonces llegaron Soichi y Tsume.
- ¡Detengan al que está detrás de Hadda!- les gritó Kaori apenas llegaron.
Los dos chicos ni lo pensaron y se abalanzaron sobre Kentaro. Tsume, miembro del Clan Dobutsuchi, que pelea con animales, no tardó en invocar a su primer mascota: un zorro gris; mientras que Soichi, miembro del Clan Yagami comenzó a utilizar la energía psíquica de Kentaro en su contra.
Hadda aprovechó la oportunidad y se abalanzó sobre Ikkyo, alejándolo de su hermano. El dos contra uno comenzó.
Y las batallas continuaron: Kasuya contra Kazuo, Hisao vs Kaori, Shinji vs Kaichi, Takuma vs Takeshi, Kentaro vs Soichi y Tsume, Ikkyo vs Shusei y Hadda.
Pero en cierto momento, algo les falló a los tres Deshis: Kentaro se liberó de Tsume y su zorro y entonces el ataque mental de Soichi se desvió, yendo directo a Takeshi, el cual, empujado por Takuma, lo recibió. El sannin utilizó sus lianas y amarró a los tres chicos, comenzando a estrangularlos. Al ver esto, Hadda tuvo que dejar se pelea para ayudar a Takuma y rescatar a su aprendiz y a los otros.
Tomó tres shurikens y las rodeó de Aura- ¡Furia de Fuego Shuriken!- y las lanzó al tiempo que el Aura se convertía en fuego. Las tres shurikens cortaron las lianas y los liberaron- Chicos, salgan de aquí, escóndanse!
- ¡Pero Hadda-sensei...!
- ¡Takeshi!- la chica lo miró fijo- Es una orden- dijo simplemente, con una voz seria y fría.
El chico quedó helado ante esto y retrocedió- Va-Vámonos.
- ¿Y que hay de Kaori? No podemos dejarlo... Takeshi!
- ¡Solo vámonos!- el chico les dio la espalda a todos y con los puños apretados marchó en otra dirección.
Los otros dos lo siguieron. Pero a solo un metro vieron que el chico estaba escondido detrás del tronco de un árbol, observando todo.
Hadda quiso volver con Shusei, pero Takuma y Kentaro se lo impidieron, por lo que no tuvo más opción que enfrentarse a ellos. Pero se falta de entrenamiento comenzó a notarse demasiado pronto y en poco tiempo quedó acorralada por ambos. Quiso escabullirse, pero no pudo y cayó de rodillas.
- Es hora de demostrarte que les pasa a los que traicionan a Caelum Sanguis- le dijo Takuma- ¡Liana Sable!- una rama del árbol en donde estaban apareció ante él y se convirtió en un puntiagudo sable.
- jeje- se burló Kentaro- supongo que nos veremos en el infiero Hadda-hime.
Hadda miró de reojo todas las batallas, no había nadie que pudiera salvarla, ni siquiera ella misma- Parece que esta vez tienes razón Kentaro- serró los ojos y activó el Oniroku Jigokume. Los abrió y lo miró fijo- Nos vemos en el infierno... ¡Mirada....!
- ¡Huracán de Kyuubi!
El grito fue seguido de un poderoso ataque de viento y fuego de kyuubi combinados que golpearon de lleno a los dos shinobis y los hizo desaparecer de la vista. Hadda quedó helada, sabía quien era el que la había salvado. Levantó la vista hacia su derecha, su mejor amigo la miraba con una sonrisa pícara.
- Toki...
- No me preguntes porque lo hice- le dijo él, tendiéndole la mano- Solo lo hice.
Ella tomó su mano y se incorporó- Me salvaste la vida... No debiste hacerlo... si yo moría esta batalla terminaba.
- Jamás permitiría que mi mejor amiga muriera, aunque me haya traicionado.
- Toki yo... ¿él no te dijo porque lo hice, no? Yo le pedí que no lo hiciera, él... Kaori me hizo caso.
- ¿De que estás hablando?
Ella estaba por responder, pero entonces se sintió el grito de Kaori:
- ¡¡NO!! ¡Suéltalo! Maldito... ¡Maldito pescado!
Todos se detuvieron. Kazuo estaba inmovilizado por lo que parecían ser serpientes de agua y Kasuya lo apuntaba con su espada, la peligrosa Tsurugi. Kaori intentaba llegar al escamoso shinobi, pero le era imposible a causa de las mismas serpientes de agua que intentaban atraparlo a él también.
Lo primero que se le vino a la mente fue ir a ayudar a su padre y su aprendiz, pero Toki, adivinando su pensamiento, le tomó el brazo diciendo:
- Ni lo pienses, tienes poco Aura.
Ella lo miró y estaba por reprochar cuando se dio cuenta de que él tenía razón. Tenía poco Aura moldeable, todo lo demás era el Aura del Fuego de Marte, que aún no había tenido tiempo de aprender a controlar.
Miró a Kaichi; él y Shinji habían tenido una muy dura batalla y estaba en la misma situación que ella. Miró a los hermanos Heian: ambos estaban inmóviles, Shusei con la mirada fija en Kasuya y Kazuo, Ikkyo por su lado miraba fijo a Toki y Hadda.
Nadie hacía nada, reinaba un incómodo silencio y parecía que todos estaban esperando que alguien hiciera algo.
- Toki, tu eres el único que puede hacer algo, no se como llegaste hasta aquí, pero eres que más Aura tiene, por favor... salva a mi padre y a Kaori.
- Ha... yo...- el chico tenía los puños apretados, pero aún así le temblaban los brazos- No... no se que hacer... ya-ya pensé en todo y... y... no se... tampoco puedo moverme... no se que hacer...
- To-Toki...
Volvió a mirar a su padre, que luchaba por salvarse. Las serpientes ya habían atrapado a Kaori, Kaichi miraba al hombre, a su hijo, a Hadda y Toki, incluso a Shusei, esperando algo... pero nada pasaba.
- ¡¡Kasuya!!- gritó Shinji, sobresaltando a todos- ¡¡Mátalo!!
- Como digas...
Kasuya tomó con ambas manos el Mago de Tsurugi y simplemente la clavó.
- Papa....! ¡¡NOOOO!!
Kazuo serró los ojos esperando la espada atravesándole el corazón, pero solo sintió el grito desgarrador de su hija y algo que lo salpicaba.
- ¡¡Shuseiiiii!!
Al oír esto el hombre abrió los ojos. Las serpientes habían desaparecido y enfrente suyo, entre él y Kasuya, con Tsurugi atravesándole el corazón estaba Shusei.
- Que... ¡¡Que haces idiota!!- gritó Kasuya, tan estupefacto como todos- ¡¡Que rayos hiciste!!
El joven temblaba de pies a cabeza- So-solo ha-hago lo que... lo que te-tenía q-que ha-hacer...
- Agg... ¡¡idiota!!- Kasuya, fuera de sí, sacó la espada del cuerpo de su compañero, desgarrándole por completo el corazón.
Shusei escupió sangre y cayó hacia el costado. Hadda apareció a su lado y lo agarró antes de que tocara el suelo.
- Shu-Shusei...- ella lo abrazó con fuerza, sus lágrimas lo empapaban- re-resiste Shusei, por-por favor... re-resiste...- ella rodeó su mano de Aura curativo e intentó curarlo, pero ya era tarde, su mano, su ropa, el suelo, se llenaron de la sangre del Heian- tienes que resistir... Shusei...
- Ha-Hadda...- él le acarició la cara- No gastes tu energía... ya... ya es tarde para mi...
- No... voy a curarte... vas a estar bien...
- No... ambos sabemos que no es así... ... Hadda - las lágrimas de la chica mojaban su cara- es la primera vez que te veo llorar... es-escúchame- tomó el sello del Fuego que colgaba de su cuello y se lo arrancó- Toma...- le tomó la mano que intentaba curarlo y le puso el sello en ella- guárdalo, para que no me olvides... y... y para que recuerdes convertirte en la mejor kunoichi de todas... sin... sin importar... el ca-camino que elijas... ¿si? ¿Me prometes que lo harás?
- Claro que si... jamás voy a olvidarte... eres la persona a la que más amé en toda mi vida... yo... pro-prometo que me convertiré en la kunoichi que tu quieres que sea... te lo prometo...
- Se que serás la mejor... no importa el camino... no importa con quien o en donde entrenes... no importa que banda lleves en tu frente... tu eres la mejor... siempre lo has sido para mi...
- Shusei...- Kazuo se les acercó- Por... por qué?
- Porque prometí proteger a Hadda con mi vida... prometí hacerla feliz... se lo prometía a Jaina....- miró hacia donde estaba su hermano- Ikkyo... también prometí hacerte feliz a ti, protegerte... perdóname... no pude cumplir mi promesa... perdóname hermano...
Pero antes de que el chico pudiera decir algo el Jigokume de Shusei se desactivó y sus profundos ojos negros como la noche perdieron su brillo. La mano que aferraba a la de Hadda se aflojó, su pulso se detuvo: había muerto.
- No... ¡¡NOOOOOO!!
El grito de Hadda inundó el bosque entero. Ella abrazó a su primo con fuerza, las lágrimas no cesaban... era la primera vez que lloraba en diez años...

Cáp. 19: Un nuevo camino.

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