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2 jun. 2009

Cronicas... cap 17

cap anterior:
Miró a su izquierda- ¡Shinji! Como es que...- pero antes de que pudiera terminar otro Shinji apareció por su derecha. El de la izquierda tenía unas tremendas ojeras y el otro ojos muy grandes- ¡Ha...! ¡No puede ser! ¡Eres igual que yo! ¡Eres un Ser Mágico que puede dividir su alma!
- Si- le dijo el de la boca enorme- ¡Y tuve que utilizar una de esas partes para crear el sello!
- ¡Ja! Te dije que no te sería fácil Shinji...- dibujó una maliciosa sonrisa.
- Borra esa sonrisa de tu cara, el sello ya está hecho, el poder del Gran Demonio me pertenece ahora- dijo la voz del líder a su espalda.
La chica de dio vuelta, el Shinji original estaba ahí- Si... felicitaciones... el poder del “Gran Demonio de Fuego” es tuyo. Ahora, si me permites, iré a mi cuerpo a descansar y a acostumbrarme a la paz...
Y dicho esto la chica salió del cuerpo del líder de Caelum Sanguis y se metió en el suyo.
- ¿Acostumbrarse a la paz?
- Porque dijo el Gran Demonio con ese tono, como burlándose.
- No es buena señal...
- No se lo que signifiquen sus palabras, pero lo voy a averiguar... esa chica oculta muchas más cosas de lo que creemos, estoy seguro.

Cáp. 17: Traicionando a los traidores.

- Bien, será mejor que volvamos a la Aldea.
- ¿Tan rápido?- reprochó Takeshi- ¿No podemos quedarnos un poco para descansar?
Kaori se dio vuelta y miró a su mejor amigo. La banda roja de la Aldea del Fuego relucía en frente, entretapada por su flequillo. Los otros eran mayores que él, pero eran Deshis y también sus amigos.
- Lo siento, pero Keiichiro-sama me dijo que volvamos a la aldea lo más rápido posible.
Los tres chicos se dispusieron a regresar a su aldea. Había tenido una misión importante y difícil: la hija de uno de los líderes del País de la Garra había sido secuestrada por la oposición de samurái del Clan del Tigre. Los cuatro había tenido que pelear contra poderosos samuráis, que los superaban en cantidad y habilidades, pero gracias al liderazgo y la estrategia de Kaori lograron cumplir la misión con éxito.
Partieron de la Aldea Fronteriza caminando para recuperar energías, ya que hacía apenas media hora que había terminado con la misión.

- Ikkyo-sama, ya han pasado...
- Tres días... A ellos.
Y sin decir más Ikkyo y Kentaro partieron hacia el note, hacia donde los guiaba la serpiente rastreadora que Ikkyo había invocado para seguir el aroma de Hadda.

- ¡Que! ¡¿Partieron?!
- Si, hace como una hora, volvían para la Aldea del Fuego.
- Lo vez Kaichi, Keiichiro tenía razón, estaban bien... ahora debemos volver...- dijo como cansado Kazuo.
Habían llegado a al Aldea después de tres días de viaje, solo para encontrarse con que Kaori y su equipo ya habían partido. Por lo que se dispusieron a regresar, esperando encontrarse por el camino.

Parpadeó unas cuantas veces para aclararse la vista. Lo primero que vio fue a Shusei, con una dulce sonrisa en el rostro. Se incorporó lentamente. Su primo le acomodó la almohada para que pudiera sentarse. Bostezó, y entonces vio que al lado de su primo estaba Yuriko.
- ¿Qué...?
- Estuviste inconsciente tres días- dijo la chica- Shusei-kun estaba muy preocupado por ti- y para su sorpresa le colocó una mano en el hombro a Shusei y lo miró con cariño.
- ¿Cómo te sientes?
- Bien... sabes, no estaba inconsciente.
- ¿Qué?
- Me desperté hace dos noches, tu estabas durmiendo, supongo que era muy tarde, después me dormí.
- ¡Quieres decir que estuviste inconsciente un día y los otros dos dormiste!
- jeje si... supongo que necesitaba descansar...- dijo rascándose la cabeza, luego se puso seria- pero cuando desperté tu también estabas aquí Yuriko.
- ¿He? ¿Yo?
- Si, Shusei-san estaba dormido en esa silla- señaló la silla al lado de su cama- ¡Y tú también estabas dormida, en su cama!- terminó, señalando la cama de Shusei.
- Ha... es que hubo un derrumbe y mi habitación quedó sepultada esa noche- dijo Yuriko en forma de respuesta, pero se había sonrojado un poco.
- Le preste mi cama para que durmiera. Además, se suponía que yo debía estar despierto toda la noche, cuidándote.
- ¿Toda la noche?- Hadda miró a su primo a los ojos, tenía ojeras enormes, al parecer se había dormido solo esa noche.
- Creí que no me había dormido...- dijo decepcionado- perdóname, podría haberte pasado algo en ese rato...
- Shusei- lo detuvo ella- muchas gracias por cuidarme Shusei-san.
Se quedaron un rato en silencio, hasta que Shinji irrumpió en la habitación, entrando de un portazo.
- ¡Aquí estás Yuriko! ¡Te he estado buscando!- le gritó a la chica, luego miró a Hadda- ¡Veo que ya despertaste! ¡Ya era hora!
- ¡Shinji cálmate!- le gritó Shusei, Hadda jamás lo había visto gritar así- Si vas a gritar, hazlo afuera, Hadda necesita descansar.
- Si, eso supongo...- dijo de mal modo, luego se dirigió a Yuriko de nuevo- Ven aquí, tengo que decirte algo!
La chica suspiró, miró a los dos Heian y salió de la habitación detrás de Shinji. Cuando se aseguró de que se habían alejado, Shusei dijo:
- Creo que se dio cuenta de que tu enorme poder no venía de ese demonio.
La chica se encogió de hombros- Yo se lo advertí, ese demonio no es como cualquier otro.
- Pero tú le dijiste que él te proporcionaba ese enorme Aura y poder, como lo hace un bijuu con su jinyuriki.
- Yo jamás le dije eso, él lo dio por sentado, supuso que ese demonio era como un bijuu, que estaba sellado pero que yo podía usar su poder... lástima que no es así.
- El Fuego de Marte es lo que te da ese enorme poder, ¿verdad?- ella asintió- Pero no podías usarlo por culpa del demonio.
- Así es. Sin el Fuego de Marte el sello que lo mantenía encerrado no se hubiera podido crear.
- Ya veo... y dime... ¿Quién es ese demonio, por qué posee tanto poder?
- Es el demonio contra quien lucharon los primeros cinco Guerreros Mágicos, su primer y más grande adversario. El líder de la oscuridad en ese gran guerra inicial del bien contra el mal.
- Pero... ¿no lo mataron?
- Eso creyeron, pero al parecer este demonio se convirtió en espíritu, esperando reencarnar algún día.
- Pero como no pudo reencarnar intentó apoderarse de un cuerpo poderoso que tuviera alma débil, y como te encontró a ti, creyó que podría controlarte.
- Si, él creyó que como yo era sólo un bebe me controlaría, pero mi alma era fuerte en ese entonces, por las sucesivas encarnaciones que tuve.
- Y lo sigues siendo- aclaró Shusei- tu alma sigue siendo fuerte.
- No... mi alma está muy debilitada por culpa del sello y de las divisiones que sufrí.
- Entonces, ahora que estás libre, podrás entrenar para fortalecerla, como lo era cuando eras pequeña.
- Si, es probable... pero aquí, en Caelum Sanguis, con Shinji asechándome, no podré hacer mucho.
- Entonces iremos adonde sí puedas fortalecer tu alma, adonde sea.
- ¿Iremos? Shusei...
- Sabes que te acompañaré adonde sea- - la interrumpió él- hice una promesa, a ti y a tu madre, y no quiero seguir rompiendo promesas... te acompañaré adonde sea y te protegeré con vida... haré lo que sea para hacerte feliz.
- I-Shusei... ¿traicionarías incluso a Caelum Sanguis por mí?
- A ellos y a quien sea... después de todo, un traidor siempre será un traidor.
- Para mi tu no eres un traidor, eres un héroe.
La miró por unos minutos, pero luego dijo:
- Entonces, ¿Cuál es tu plan?
- ¿Mi plan...? Es sencillo. Escaparemos a la Aldea del Fuego.
- Pero... no voy a poder vivir ahí, todos me condenan por lo que hice y no los culpo por eso, porque yo hice que me condenaran.
- No, Toki, Mei, Kaori y mi padre saben la verdad... saben que eres nuestro aliado.
- Pero cuatro personas no bastan para convencer a toda una aldea.
- Shusei escúchame- él la miró en forma de respuesta- ¿Confías en mí?
- Claro que si.
- Entonces no tienes de que preocuparte- bajó de la cama, se acercó a la puerta y espió el pasillo- debemos irnos lo antes posible. Podemos aprovechar ahora, que Shinji está con Yuriko e irnos.
- De acuerdo, pero... ¿vas a ir en pijama?
- ¿He?- solo entonces se dio cuenta de que no tenía puesta su túnica- ¡Ha! No me había dado cuenta... pero... ¿Quién me cambió?
- No te preocupes- Shusei se acercó a la puerta- fue Yuriko. Cámbiate y nos iremos, ¿si?- ella asintió con una sonrisa y él salió de la habitación.
Pasaron unos minutos. Ambos estaban en el pasillo, hablando en susurros.
- Entonces, no volveremos.
- No, nos quedaremos en la Aldea. Como ambos somos desertores tendremos que escondernos.
- Si, y estar atentos, porque ahora no solo somos desertores del Fuego, también lo somos de Caelum Sanguis.
- Si, lo se. Por eso tu vivirás con mi padre y yo con Kaichi, así estaremos alejados y n barrios muy diferentes.
- De acuerdo, vamos.
Y salieron de la guarida a toda velocidad, creyendo que no habían sido vistos. Pero Takuma, que estaba escondido, no tardó en llamar a Shinji.
El líder apareció, seguido de Kasuya y hisao. Yusei, Kaname y Yuriko estaban esposados con resistentes lianas, por ser los más allegados a los dos Heians.
- Esos dos se arrepentirán de habernos traicionado, así que- miró a los tres esposados- prepárense para ver morir a sus amiguitos...
- No lo creo Shinji- contradijo Kaname- ellos no van a morir en tus manos... son más fuertes que tu.
- Kaname... ¡si no fueras una marioneta ya estarías muerto!
El Chimu le dedicó una maliciosa sonrisa. Él mismo había creado una técnica llamada “Técnica del Marionetista Supremo”, por la cual el alma del ejecutor de la técnica se transportaba a una marioneta y no podía morir, excepto que él lo quisiera. El verdadero cuerpo de Kaname había muerto de una enfermedad a muy temprana edad y desde entonces el Chimu permanecía inmortal en una marioneta de aspecto humano, de madera rojiza y cabello naranja.
Shinji miró a Kasuya, Hisao y Takuma- Vamos, no podemos dejar que esos traidores escapen. Nadie traiciona a un traidor así como así.

Cáp. 18: Sacrifico inesperado.

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