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10 feb. 2009

Cronicas... cap 5, parte 1

En el cáp. anterior:
Hadda y Toki se vieron forzados a esconderse en el olvidado barrio Heian a causa de la invasión de Caelum Sanguis, pero algo hizo que el sello de Toki se rompiera y ambos chicos tuvieron que tomar medidas extremas para arreglar el sello. Luego de utilizar la temible Técnica del Sellado de Almas, Hadda queda inconsciente. Ahora ella y Toki deben salir a encontrarse con la Aldea después de la terrible invasión.



Cáp. 5: La sangre que atrae a la sangre.

Después de unas horas, tanto Toki como Hadda despertaron. Las antorchas se habían apagado y la habitación estaba oscura y fría. Toki estaba por hablar, cuando una perla que colgaba del cuello de Hadda comenzó a brillar. La chica la tomó y se apagó, entonces una imagen holográfica de Kaichi salió de la perla:
- Hadda, Toki, al fin despertaron, la amenaza acabó hace una hora, pero ustedes estaban dormidos y bueno... no pudimos avisarles.
- Gracias Kaichi. ¿Ese samurai era la amenaza real o había otros escondidos?
- Ham... bueno...- el chico se puso algo nervioso, se rascó la cabeza y respondió- había más, pero será mejor que vengan, Keiichiro-sama quiere contarles todo en persona.
- De acuerdo- Hadda cortó la comunicación y sin decir palabra alguna volvieron a las desoladas calles del barrio Heian.
- ¿Por qué crees que Kaichi se puso nervioso?- preguntó Toki una vez que caminaban por la calle principal de la Aldea, hacia la oficina de la Hikokuo.
- No lo se...- dijo vagamente la chica, estaba observando la aldea, la gente estaba volviendo a sus hogares y reabriendo sus negocios- ¿Habrá sido tan grande la amenaza?
- ¿He?
- Míralos- contestó Hadda haciendo un gesto con la cabeza- parece que estuvieron en el centro de protección.
- Que raro... la última vez que los aldeanos fueron trasladados al centro fue cuando...- el chico tragó saliva- el Sonido y la Arena atacaron y...
- Genji-sama mató al Tercero, lo se.
- ¿Por qué lo llamas “Genji-sama”?
- Siempre lo he llamado así Toki.
- Si, y nunca entendí por qué.
- Tienes mala memoria amigo, él me entrenó por un tiempo, ¿recuerdas?
- ¡Claro que lo recuerdo! ¡Cómo voy a olvidarlo, si por culpa de él y de su maldición mataste a...!
- ¡Basta!- lo detuvo ella- No me recuerdes en que terminó mi relación de maestro-aprendiz con Genji-sama, quizás lo maté, quizás obtuve nuevas habilidades “gracias” a ello, pero sabes perfectamente lo mal que me hace recordar eso.
- Si lo se, lo siento. Había olvidado tu... llanto, aunque no lloraste.
- Hace de los diez años que no lloro Toki.
- ¿Por qué?
- Porque me prometí no volver a hacerlo.
- Pero...- Toki iba a reprocharla, pero luego recordó que una vez él también había dicho eso, pero no había podido ocultar sus sentimientos, entonces pasó su brazo por sobre los hombros de Hadda y se la acercó contra su cuerpo-. No puedo imaginarme el dolor que debes haber sentido, se te estaba desgarrando el corazón y contuviste las lágrimas... Hadda, eres la persona más fuerte que conozco y que conoceré en mi vida.
La chica apoyó su cabeza en el hombro del chico- Gracias por entenderme Toki.
Y siguieron caminando así, tranquilamente, hasta llegar a la oficina de Keiichiro, en donde los esperaban Kazuo, Kaichi, Mei, el líder SSEG -llevaba una mascara puesta, pero Hadda lo conocía ya que era el padre de Takeshi, Kirimaru- y por supuesto Keiichiro y Tayuri -asistente de la Hikokuo-.
- ¡¿Qué pasó?!- preguntó Toki, apenas entró, al ver las caras de todos.
- Toki, Hadda, pasen- dijo Keiichiro, luego se sentó en su escritorio. Prosiguió-. Por suerte se escondieron a tiempo chicos, detrás del samurái llegaron prácticamente todos los samuráis del Clan de las Serpientes, incluido el líder y cuatro miembros de Caelum Sanguis. Por precaución Kushino, Suki y Maki trasladaron a los aldeanos y niños al centro de protección. Los miembros de SSEG, todos los Kyoshos y los Chimus más experimentados salieron a luchar, pero...- hizo una pausa- muchos cayeron o están gravemente heridos, incluyendo...- volvió a hacer una pausa, esta vez mucho más larga.
- ¡Hable Keiichiro-sama!- dijo Toki.
Ella lo miró y terminó la frase- Tsutomu.
Toki y Hadda se quedaron helados unos segundos, pero entonces el chico comenzó a temblar y, con lágrimas en los ojos, lanzó una sarcástica carcajada:
- ¡Ja! ¿El ermitaño pervertido? ¡Dejen de bromear!
- No es broma Toki. Es verdad, Tsutomu está agonizando, él...
- ¡¡No puede ser posible!!- gritó el chico golpeando bruscamente el escritorio y tirando al piso el teléfono y el portalápices que estaban cerca del borde- ¡Él es un Sannin! Él... él...
- Toki- dijo calmadamente Keiichiro, intentando calmarlo- Tsutomu es un sannin si, pero ya no es tan rápido como antes, tiene sesenta y cinco años, sus destrezas ya no son las mismas, su resistencia ya no es la misma.
- ¡Pero tu eres la mejor ninja médico del mundo! Y Tayuri-san ... y Mei-chan...
- Toki- Mei se acercó e intentó abrazarlo, pero él le alejó el brazo.
- ¡Por que no lo curas!- Toki ya estaba fuera de sí y tanto Hadda como Kazuo sabían que si se enojaba un poco más el Aura del kyuubi saldría.
- ¡¿Crees que no intenté curarlo?! ¡¿Acaso olvidas que el fue y será siempre mi compañero de equipo, mi mejor amigo?!- Keiichiro se levantó, sus ojos estaban llorosos- Hice todo lo que pude, hice lo imposible, pero solo conseguí alargar un poco más su vida, ¡no pude más!- en ese momento comenzó a llorar.
- ¿Dónde está?- preguntó el chico en un susurro.
Keiichiro se sentó y se tapó la cara con las manos- Mei, llévalos...
La chica asintió. Tomó a Toki suavemente del brazo y lo guió hasta la puerta. Hadda, que se había quedado muda de la nada los siguió, seguida de su padre. Kaichi por su parte se dirigió a buscar a Kaori, que estaba en el hospital con algunas heridas menores.
Tsutomu estaba acostado en una cama enorme. La habitación era muy acogedora: paredes azules, luz tenue y aroma delicioso; pero se veía claramente que Keiichiro había estado trabajando ahí, ya que había pergaminos y restos de instrumentos médicos en algunos lugares. El anciano ninja respiraba lenta y trabajosamente, pero aún así sonreía e intentaba levantar el animo de Toki, Mei, Hadda y Kazuo.
- Oh vamos Toki, cambia esa cara niño, no es que me esté muriendo, jeje- dijo irónicamente.
- Tsutomu...
- Jeje... ya se que no dudaré mucho más Toki, es por eso que debo decirles algo, a los cuatro.
Los cuatro ninjas se sorprendieron, pero escucharon a Tsutomu con atención, el viejo comenzó:
- Bueno verán, como saben el cuarto Hikokuo fue mi aprendiz y el que selló a el kyuubi dentro tuyo Toki- hizo una pausa- bueno el... él era mi sobrino, pero yo lo crié como a mi hijo.
- Entonces... ¡Eres mi tío ermitaño pervertido!
- Jeje soy tu tío-abuelo Toki. Perdona por no habértelo dicho. En fin- hizo otra pausa, le costaba hablar- el Cuarto intentó detener la sed de poder de los Heian y por eso creó los barrios de clanes en la aldea, para mantenerlos más controlados, pero se olvidó del Heian que no estaba en la aldea, Nou.
- ¿El primer Heian?- preguntó Mei.
- Si, el híbrido, el que creó el Jigokume- contestó Hadda, presentía que ya sabía lo que el viejo ninja iba a decir- ¿Qué pasó con él?
- Él hizo un pacto con kyuubi no youko y lo envió a atacar la aldea, mientras él se infiltraba en el barrio Heian... y ahí, en el barrio, escondió algo.
- ¡Que!- gritaron los tres jóvenes.
- ¿Qué fue lo que escondió?- preguntó Toki, luego miró a Kazuo y le dijo- ¿Ya sabías eso?
- Jaina me dijo que durante el ataque había tenido que ir al barrio Heian para impedir que alguien pusiera algo dentro, pero no me dijo qué.
- Exacto. Shusei, que en ese momento era Deshi, le avisó a Jaina que había visto a Nou en el barrio, por lo que ella fue a detenerlo, pero aún así no descubrió lo que era esa cosa.
- ¿Y Nou logró meter esa cosa en el barrio?
- Supuestamente sí.
- ¿Y que pasó con Nou?
- Jaina lo mató en la batalla que tuvieron ese día.
- ¡Mi madre mató al primer Heian, el gran Nou Heian! ¿Por qué no me lo dijiste papá?
- Porque no lo sabía- contestó sorprendido el hombre- ¿Qué hicieron con el cuerpo de Nou? Se supone que SSEG se encarga de los cadáveres de los ninjas caídos en combate.
- Si, y Jaina pertenecía a SSEG, por eso se deshizo del cuerpo... bueno, ya conocen lo que vino después, el Cuarto selló al kyuubi dentro tuyo Toki, todos en la aldea prometieron guardar el secreto; los tres sannins abandonamos la aldea en diferentes caminos... siete años después Shusei exterminó a los Heian, al año Jaina murió, cinco años después ustedes se convirtieron en Deshis, Genji regresó y se llevó la vida del Tercero y a Ikkyo, y... bueno, ya conocen lo que pasó después porque ustedes lo vivieron...
- En fin, ¿cuál es el punto?- preguntó Mei.
- El punto es que esa cosa que Nou dejó en el barrio Heian fue la causa de la masacre del Clan y hace algo en el poder del kyuubi, estoy seguro.
- Te equivocas- contradijo Hadda, todos la miraron- la causa de la masacre no fue el objeto de Nou Heian, fue otra cosa.
- ¿Cómo lo sabes?
- Shusei-san me lo contó, él me dijo la verdadera razón por la cual mató a todos los Heian, excepto a Ikkyo- todos la miraron, como esperando el relato de la masacre- pero no voy a decírselos, solo les digo que ese objeto no influyó en Shusei, pero quizás sí en los otros Heian.
- Bien, como sea- prosiguió Tsutomu- la cosa es que deben encontrar ese objeto y destruirlo o el poder del kyuubi será incontenible.
- ¿Pero por qué nosotros Tsutomu-sama?- preguntó Mei.
- Fácil: Hadda, tu eres Heian y conoces el barrio; Toki, tu tienes a kyuubi; Kazuo tienes el sello para Toki y posees el Jigokume y tu Mei, eres ninja médico y especialista en técnicas ilusorias. Además son el Team Kazuo, son un equipo, el perfecto para esto. Háganlo, encuentren ese objeto, por favor.
Mei, Hadda y Kazuo se dirigieron a sus casas: era casi media noche y los negocios -raramente- ya estaban completamente cerrados; todos habían sentido la invasión.
A la mañana siguiente, apenas amaneció, Hadda y Kazuo fueron despertados por Mei, quien les dio la terrible noticia: Tsutomu había muerto. Toda la aldea asistió al entierro del anciano sannin y de los demás ninjas que había muerto en la invasión del día anterior. Por primeras vez en mucho tiempo, todos los habitantes de la aldea estaban completamente vestidos de negro y con una rosa blanca en la mano.
Unas horas después, cuando ya todos se habían ido, Toki seguía arrodillado ante la tumba del ninja. Hadda se le acercó y le colocó una mano en el hombro.
- Tienes que pensar que se fue de la mejor manera- el chico la miró, ella se agachó hasta quedar a su altura-, al lado de la persona que más quería y que más lo quería, tú.
- ¿Cómo puedes estar así? Realmente te admiro.
- ¿De que hablas Toki?
- También lo adorabas, ¿verdad?- ella asintió- Cómo rayos haces para no derramar ni una sola lágrima.
Ella lo abrazó fuertemente- Lo siento Toki, mi corazón se volvió demasiado frío como para llorar, aunque quería mucho a Tsutomu, me es imposible llorar, porque ya ninguna muerte me llega al corazón.


...continuará...

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