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7 ene. 2009

Cronicas... cap 4 parte 2

anteriormente:
Pero fue inútil. El rojo Aura de fuego comenzó a rodear a Toki cada vez más y más. Hadda no tuvo otra opción: sacó un pergamino, lo colocó sobre el estómago del chico y luego de hacer la posición del fuego y rodear su mano izquierda de Aura gritó, al mismo tiempo que plasmaba su palma y su Aura en el sello:
- ¡Sellado de Aura Demoníaco!


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El Aura rojo se fue desvaneciendo, y Toki abrió los ojos. Pero Hadda se quedó helada ante la mirada del chico: sus ojos celestes amistosos se habían hecho rojos de pupilas amarillas, completamente demoníacas. Hadda sabía que su amigo seguía teniendo su personalidad, pero debía sellar por completo a kyuubi no youko antes de que fuera demasiado tarde. Entonces, le dijo a Toki:
- Tengo una idea, con mi Jigokume puedo entrar en tu mente. Voy a entrar y juntos sellaremos al kyuubi desde adentro.
Él asintió. Hadda susurró “Jigokume” y sus ojos celestes cristalinos se hicieron rojos y sus pupilas se deformaron para pasar a tener cuatro aspas, parecidas a las de un ventilador de techo, solo que cuereadas y finas en las puntas. Los chicos se miraron fijamente a los ojos y la chica comenzó a girar sus pupilas. En unos segundos ambos habían perdido el conocimiento.
En la mente de Toki -un largo pasillo con varias puertas rojas, antorchas en las paredes y lleno de agua en el piso- Hadda corría desesperada, chapoteando rápidamente, debía llegar al final del pasillo, en donde se encontraba la gran puerta con el sello. Siguió corriendo por unos minutos más hasta que chocó con alguien y cayó al suelo.
- ¡Hadda! Te estaba buscando- dijo Toki tendiéndole la mano- el sello se está rompiendo, ese zorro está escapando.
- No te preocupes, lo sellaremos- contestó ella tomando la mano que su amigo le tendía.
Ambos fueron inmediatamente hacia el final del largo pasillo. La enorme puerta de doble hoja de acero llegaba hasta el techo y, a la altura de un hombre normal, tenía un pequeño pedazo de papel rectangular con tres kanjis escritos en él. El sello que había colocado el cuarto HiKokuo, el padre de Toki, se estaba despegando de una punta y una especie de humo rojo estaba escapando del interior de la habitación contigua.
- El Aura del kyuubi está escapando.
- No solo es el Aura Toki, él está escapando.
- ¡Qué...!- comenzó a decir Toki, pero entonces vio que su amiga hacia una extraña posición de manos.
Estaba arrodillada, tenía sus palmas juntas y sus dedos mayor y meñique entrecruzados, luego separó sus manos y se levantó. Su Aura comenzó a rodear su mano izquierda, entonces saltó y plasmó todo su Aura en el sello diciendo:
- ¡Ruptura del Sello!
- ¡Qué! ¡¡Ruptura!! Rompiste el sello Hadda, ¡estás loca!- comenzó a gritar Toki, pero su amiga lo miró y le dedicó una dulce sonrisa.
- Nunca he estado más cuerda.
- ¡Pero que hiciste!
- Saqué el sello- contestó ella mostrándole el papel que acababa de despegar- para volver a sellarlo. Debemos usar nuestro poder combinado para restaurar el sello de tu padre Toki.
- Pero Hadda, mi padre murió en el instante que creó ese sello, ¿cómo...?
- Tu padre no me conoció Toki- el chica la miró extrañado, eso ya lo sabía, pero no entendía que tenía que ver-. Perfeccioné la técnica de tu padre, ¿lo recuerdas?
Toki buscó en sus recuerdos y se encontró en la casa de Hadda, hace unos catorce años, observando a la chica sellar el alma de un inocente animal en un pergamino, sin sufrir muchas consecuencias (al menos físicas).
- ¿Te refieres a tu técnica de Sellado de Almas?
- Esa misma, Toki debemos...- pero antes de que pudiera terminar la frase una espeluznante voz habló, desde el interior de la habitación sellada.
- Es hora de mostrarles mi poder, niños.
...continuará...

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