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12 ene. 2009

Un misterio faraónico. escenas 7 y 8

Escena 7

Dos horas mas tarde Jonn y Satinne se pasean por la galería dedicada a Egipto del Museo de Estocolmo. Junto a ellos caminan el director del museo y un arqueólogo. Al acercarse a la vitrina que contiene el objeto los cuatro se detienen.

Arqueólogo: - Fue muy extraño, cuando lo tomé con mis manos, sin guantes, y saqué la tierra que lo cubría sentí como un escalofrío que recorría mi cuerpo.
Director: (se ríe sarcásticamente) - ¡Estas loco! De seguro solo sentiste un poco de fío.
Arqueólogo: - ¿En verano? Por favor director...
Jonn: - Creo que sé lo suficiente de historia como para recordarle, director, que la tumba donde encontraron el objeto data del siglo XIX, y en esa época muchas personas aún enterraban a sus muertos con diferentes esporas para evitar que se llevaran el cuerpo y las pertenencias del difunto.
Satinne: - Además, tratándose de un objeto egipcio podría tratarse de una mald...
Director: (abre enormemente los ojos y empieza a mover los brazos para todos lados) - ¡Está tratando de decirme que esa cosa que tengo en mi museo tiene una maldición! (se ríe sarcásticamente) - ¡Le advierto que no quiero locos ni chiflados en MI MUSEO!
Satinne: -¡Deje de hablar de su museo!
Jonn: - Además, ninguno de nosotros está loco, ni chiflado.
Arqueólogo: (suelta un pequeña risita, pero luego se pone serio) - son creencia antiguas, no puede negar lo que está comprobado.
Director: - ¿Dígame, acaso está comprobado que alguna de sus locas maldiciones es cierta?
Satinne: (se adelanta y enfrenta al director) - ¡Si, hay una que si, y en todo caso no somos nosotros los locos sino usted!
Director: (traga saliva y se acomoda la corbata muy nervioso) - Como sea, ¡yo no estoy loco! Ahora, si me disculpan debo atender unos asuntos...

Y se aleja muy nervioso a su oficina.

Satinne: (se ríe y dice en tono burlón) - ¿Atender unos asuntos? ¡Más bien acomodarse el peluquín!

El arqueólogo y Jonn se ríen por el chiste de Satinne, pero luego comienzan a hablar sobre el objeto.


Escena 8

En el palacio real del antiguo Egipto, el Faraón camina tranquilamente, hasta que el príncipe Ajmotep irrumpe y comienza a gritarle.

Ajmotep: - ¡¡¡Padre!!! ¡Te has vuelto loco!
Faraón: (sin darse vuelta) - ¿De que hablas hijo, acaso he hecho algo que no te agradó?
Ajmotep: - ¡Que no me agradó! ¡Más bien me desilusionó, me deshonró!
Faraón: - ¿A que te refieres?
Ajmotep: - ¡Acabas de anunciar que mi hermano te sucederá!
Faraón: (se da vuelta y lo mira a los ojos, el príncipe tenía una profunda mirada de odio en su mirada) - Si, así fue, ¿pero por qué estás tan alterado? Después de todo era el destino de tu hermano sucederme cuando ya no esté con vida.
Ajmotep: - ¡Y que hay de mi! ¡YO SOY TU PRIMOGÉNITO, YO DEBO SER EL PRÓXIMO FARAÓN!
Faraón: - Te equivocas... Ra me lo dijo claramente: tú no eres mi primogénito.
Ajmotep: (abre los ojos de par en par) - ¡Queeeeee! ¡Eso es... es... IMPOSIBLE!
Faraón: - Deja de hacerte la victima Ajmotep... hijo de Amenjet.
Ajmotep: - Pe.... pero.... cómo...
Faraón: - Ve con tu padre, sobrino... y deja a mis hijos y a mi Reina en paz.... o si no...
Ajmotep: (lanza una estridente carcajada, luego dice, en tono burlón) - ¿O sino que, tío?
Faraón: - Te metiste con el Faraón, te metiste con los Dioses... no les esperan cosas buenas a los mentirosos sobrino....
Ajmotep: (le da la espalda y comienza a salir del palacio) - Pagarás por esto Faraón.... te lo aseguro....
...continuará...

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