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8 mar. 2009

Cronicas... cap 8 parte 1

en el cap anterior:
Los cuatro se la quedaron mirando. Por más peros que quisieran poner, ella tenía razón. Shusei estaba protegiendo a la Aldea e Ikkyo estaba segado por la venganza. Los papales habían cambiado: Shusei era el amigo y Ikkyo, el enemigo.

Cáp. 8: El cielo teñido de sangre.

Unos meses después, Takeshi, Akiko y Kaori esperaban aburridos a su sensei, que después de tanto tiempo iba a volver a entrenarlos, o al menos eso era lo que los chicos esperaban. Aún después de tres meses sin verlos, parecía que Hadda no había abandonado su hábito de llegar tarde, ya que hacía casi dos horas que la estaban esperando. Takeshi ya estaba por comenzar a gritar cuando una nube de humo apareció delante de los tres y dio lugar a la joven kunoichi.
- ¡¡Hadda-sensei!!- Takeshi ya kilo se abalanzaron sobre ella, olvidando que iban a reprocharle su tardanza, y la abrazaron.
- Me da gusto verlos.
- ¡Ya era hora de que volviera Hadda-sensei!- le dijo Akiko.
- Si, ya estaba extrañándola- agregó Takeshi- ¡Especialmente el ramen después de terminar una misión!
- Jeje yo también los extrañé... y es por eso que les traigo una sorpresa, mis pequeños Deshis.
Los tres sonrieron. Cada vez que Hadda los llamaba así era porque tenía una buena noticia. La chica esperó unos segundos, quería disfrutar de las sonrisas de sus tres aprendices. Luego de unos minutos finalmente dijo:
- Acabo de recomendarlos para el examen Chimu.
- ¡¡Que!!- gritaron, para su sorpresa, los tres.
- Jeje si, ¿no les...?
- ¡Genial!- la interrumpieron los tres chicos.
Takeshi se abalanzó sobre ella tan fuerte que la tiró al piso.
- ¡Cuando, cuando, cuando! ¡¡¿Cuándo es?!!
- ¡Calma Takeshi! Déjame pararme- se puso de pie-. Es dentro de un mes; escuchen bien: ustedes serán los únicos novatos del examen, se enfrentarán a ninjas más grandes, fuertes y con más experiencia que ustedes; habrá Deshis del País del Desierto, del Océano, De las Tormentas, de la Estrella, del Bosque y por supuesto del Fuego, será difícil, muy difícil. Pero confía en ustedes, por eso los encomendé y por eso tendrán un entrenamiento especial este mes. Cada uno entrenará por separado sus habilidades ninjas con un sensei distinto y la última semana entrenaremos como equipo una vez más. Solo entonces decidirán si se inscriben al examen o no- Takeshi estaba por hablar, por lo que Hadda se apresuró a decir- no se abalancen, muchos han muerto en este examen, otros ni siquiera lo han hecho y la mayoría no lo pasa.
- ¡Con razón hay escasez de Chimus!
- Bien, ahora escuchen: Akiko, tu tienes un excelente control de Aura, entrenarás con Mei Okasaki; Takeshi, tu punto fuerte es el combate cuerpo a cuerpo, entrenarás con kiba inuzuka y Kaori, tu entrenarás con migo- al escuchar esto último Takeshi abrió la boca para reprochar, pero Hadda no lo dejó, ya que continuó hablando- ya que debo encontrar la forma de deshacer tu sello y además tu punto fuerte recae un las técnicas ninja, como yo. Así que bien, eso es todo, mañana mismo comenzarán el entrenamiento- miró el reloj-. Ya casi es medio día, que tal si vamos a comer ramen y me cuentan como les fue estos tres mese con hinata como sensei.
- ¡¡Si!!- contestaron emocionados los tres chicos y en menos de diez minutos ya estaban comiendo y riendo.

Al día siguiente, Kaori esperaba a Hadda en la Cascada del Desafío, sobre la estatua de Nou Heian. Tenía la mirada fija en la otra estatua, la del primer Hikokuo. No entendía porque su sensei había elegido ese lugar para su primer día de entrenamiento; aún así él no cuestionó nada, y allí estaba, contemplando las miradas de odio en las estatuas de quienes algunas vez se habían mirado con cariño, contemplaba el escenario de la eterna batalla entre dos amigos, dos enemigos, la eterna batalla entre el bien y el mal. Tan sumiso estaba en sus pensamientos, que se sobresaltó al sentir una mano que le tomaba el hombre. Se dio vuelta y vio a Hadda.
- Veo que estabas contemplando la Cascada muy concentrado.
- Si, no me di cuenta de que habías llegado.
Ella sonrió y también miró la estatua- ¿Estabas mirando al primer Hikokuo?- el chico asintió- ¿Sabías que era abuelo de Keiichiro-sama?
- No, no lo sabía- volvió a mirar la expresión en el rostro del Hikokuo- ¿Por qué me hiciste venir aquí?
- Porque esta cascada ha sido testigo de las batallas más espectaculares y tristes de la Aldea. Esta cascada, la Cascada del Desafío, marcó el fin de dos grandes amistades, y es uno de los tantos monumentos a la eterna batalla entre el bien y el mal...
- ¿Y cómo saber quien es el bien y quien el mal?
- No me dejaste terminar la frase Kaori.
- Lo siento, continúa.
- Decía que era uno de los tantos monumentos a la eterna batalla entre el bien y el mal aunque ambos protagonistas sean solo una ilusión.
- Oh, te refieres a que tanto el bien como el mal son cosas que las personas inventaron, no existen en verdad.
- Exacto, porque para cada persona hay cosas diferentes que están dentro de lo bueno y de lo malo. ¿Entiendes?
- Si, quizás hay algo que yo considero malo, pero que tú consideras bueno, ¿es eso verdad?
- Así es. Pero no habrá diferencias entre nosotros, porque ambos fuimos criados con los mismos ideales sobre lo que está bien y lo que está mal. Aquellos que comparten ideales están bajo la misma denominación: bien o mal.
- Entiendo... ¿Pero que tiene que ver esto con mi entrenamiento?
- Algo esencial, porque voy a enseñarte una técnica que yo aprendí de alguien a quien englobaron dentro del mal- Kaori la miró, esperando el nombre de esa persona-. Te enseñaré una técnica que me enseñó Genji-sama.
- ¡Genji!
- Si, y luego te enseñaré la versión de mi padre.
- ¿De Kazuo-sama?- el chico pensó un rato y luego dijo- ¡Me enseñarás la invocación!
- Exacto, eres muy inteligente Kaori. Pero primero, voy a tratar de romper tu sello.
- ¿Qué? ¿Acaso encontraste la forma?
- Creo que sí. Y si no lo destruyo, lo debilitaré, estoy segura. Quítate la banda de la frente.
- De acuerdo- el chico se quitó la banda azul con la insignia del fuego y su flequillo cayó sobre su frente dejando al descubierto una pequeña marca, en forma de espiral con una X en sima, que brillaba tenuemente.
Hadda activó su Jigokume y comenzó a girar sus cuatro aspas fuertemente, luego hizo la posición del fuego, la de la tierra -palma con palma-, la del viento -puños serrados y brazos cruzados sobre el pecho, formando una equis- y la del rayo -ambas muñecas unidas, de forma que su mano derecha se aferró del brazo izquierdo y viceversa- y dijo:
- ¡Invocación de los Cuatro Elementos!- comenzó a rodeare de su Aura y luego lo concentró todo en la yema de los dedos índice y mayor de su mano izquierda. Se acercó a Kaori y apoyó sus dedos sobre la marca, luego dijo- ¡Destrucción del Sello de Sangre!
Su Aura penetró la marca como una flecha y lanzó a Kaori hacia atrás.
- ¡Kaori!
Se acercó corriendo hacia el chico y lo ayudó a ponerse de pie, la marca seguía en su lugar, pero brillaba con mucha menos intensidad. Cuando Kaori abrió los ojos, sus ojos verdes se había tornado completamente azules, no se distinguían sus pupilas ni sus iris, solo se veían pequeñas venas de Aura que llegaban al centro del ojo, donde el Aura se concentraba formando un pequeño circulo blanco; las venas de Aura que llegaban a sus ojos estaban hinchadas: el sello había cedido y el Aoime estaba activado en todo su esplendor.
- Ha... ¡Hadda-sensei, puedo ver tu Aura corriendo por todo tu cuerpo! Excepto en tu brazo derecho... que... ¡Activé el Aoime verdad!
Hadda sonrió alegremente- Si Kaori, tu Aoime funciona a la perfección- abrazó fuertemente al chico- tu sello no se rompió pero se debilitó mucho, ahora puedes hacer todo lo que un Kamakura puede hacer.
- Muchas gracias sensei.
Se separaron y Hadda se puso de pie, luego le colocó la mano en la cabeza y alegremente le dijo:
- Comenzaremos con tu entrenamiento Kaori.
El chico asintió y se colocó su banda, pero antes de que pudieran comenzar con el entrenamiento, una kunai con un sello explosivo en ella se clavó en el suelo entre ambos.
- ¿Qué....?
- ¡Kaori salta, nos atacan!
Ambos saltaron a los árboles cercanos, justo cuando el sello hizo explosión. Hadda miró en la dirección de donde venía la kunai. Nueve figuras se acercaban en dirección a la Aldea, al parecer llevaban túnicas largas.
- No...- murmuró Hadda- Caelum Sanguis.
- Hadda-sensei, ¿qué ocurre? ¿Quiénes son?- le preguntó Kaori, que estaba en otra rama del árbol y no la había escuchado.
- Kaori escucha, ve a la Aldea y avísale a Kazuo, a Keiichiro-sama y a tu padre que Caelum Sanguis se dirige hacia allá, no le digas a nadie más, ni siquiera a Toki, Keiichiro-sama sabrá que hacer.
- Pero... ¿y qué hay de ti?
- Yo me quedaré y los detendré lo más que pueda, ¡vamos apúrate!
- Pero sensei, ¡van a matarte!- le dijo él, con ojos llorosos- ¡Son nueve y son muy fuertes!
- Lo se, pero créeme, ellos no conocen mi verdadero poder, nadie lo conoce, y si las cosas se ponen feas lo usaré al máximo contra ellos.
- Pero...
- ¡¡Solo vete Kaori!!
El chico asintió y comenzó a saltar de árbol en árbol en dirección a la aldea, pero fue detenido a tan solo dos árboles de su sensei por un hombre muy extraño que salió de dentro del árbol. Al parecer era mitad planta, ya que sus piernas parecían raíces, su cabello era verde y su tez era amarronada, vestía una túnica negra y roja, llevaba una bandana verde de la Aldea del Bosque con el símbolo tachado en el brazo izquierdo y en la frente, otra banda del mismo color con el símbolo de una nube. El ninja le habló al chico con una voz que parecía de lunático:
- No irás a ningún lado pequeño.
- Ha-Hadda-sensei...
- No intentes llamarla, ya está ocupada.
- ¿He?- Kaori miró hacia atrás, su sensei ya no estaba en el árbol, por lo que miró a su oponente y le dijo- ¿Eres un sannin legendario de la Aldea del Bosque, verdad? ¿Cuál es tu nombre?
- Mi nombre es Takuma, ¿cómo supiste que soy un sannin?
- Por tu banda, solo los sannins poseen bandas verdes, traidor.
- ¿Cómo te atreves a llamarme traidor?
- Es lo que eres, tú perteneces a Caelum Sanguis, lo que significa que debes haber traicionado a tu aldea.
- jaja veo que Hadda te enseñó bien, al menos en inteligencia, vamos a ver que tanto te entrenó para una batalla niñito.
- Nunca subestimes a un Kamakura.
Takuma lanzó una gran carcajada y comenzó a luchar contra Kaori lanzándole espinas, pero el chico se defendió expulsando Aura de todo su cuerpo y girando a gran velocidad para crear un escudo con éste. Luego hizo la posición de manos del fuego y dijo:
- ¡Clones de Humo!- cuatro clones aparecieron y se abalanzaron sobre el sannin.
- Ja esa técnica tan básica es inútil, solo desperdicias tu Aura- colocó sus manos palma con palma y entrelazó la parte superior de sus dedos- ¡Látigo de Ramas!
De la nada una enorme rama salió del árbol en donde estaba parado y golpeó a los cuatro clones, los cuales desaparecieron al instante. Takuma quedó sorprendido, ya que no veía a Kaori por ningún lado. De repente, el chico apareció desde su derecha y comenzó a luchar cuerpo a cuerpo con él utilizando los controlados y metódicos movimientos del Clan Kamakura, pero Takuma lo golpeó fuertemente en el estómago; al instante Kaori se convirtió en humo. Casi al mismo tiempo que se desvaneció, otro clon salió a pelear y éste logró golpearlo directo en el pecho con la mano abierta, por lo que el ninja cayó del árbol. Intentó sostenerse de otra rama o del tronco, pero otro clon le dio un fuerte puñetazo en el estómago, lo cual hizo que cayera directo al suelo.
Takuma intentó levantarse, pero vio al chico acercarse muy decidido y, antes de pararse, volvió a hacer la posición de manos anterior, pero ésta vez dijo:
- ¡Espinas Venenosas!- cientos de grandes espinas salieron de la nada, Kaori no tuvo tiempo de reaccionas y las recibió todas. Cuando el chico cayó inerte al suelo, Takuma se puso de pie- ja, pensé que un Kamakura entrenado por Hadda sería un mayor oponente.
- Y yo creí que un Caelum Sanguis sería más observador- la voz de Kaori retumbó por todos lados- ¡Técnica del Entierro!- dos manos salieron de la tierra y jalaron al ninja hacia el piso, enterrándolo hasta el cuello.
- ¡Rayos!- Takuma vio como el chico que tenía delante se convertía en un tronco de árbol- se sustituyó con un tronco que transformó en él... veo que eres listo jovencito, pero olvidas algo... ¡yo utilizo el poder de las plantes para pelear!



...continuará...

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